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Taludes en materiales residuales: ¿suelos lateríticos o saprolito?

Cuando se analizan taludes en materiales residuales, es usual que surja cierta confusión en cuanto a la diferencia entre suelos lateríticos y saprolito. Y, dada la importancia que tiene este tema en el análisis de estabilidad de taludes, vale la pena considerarlo con cierto detalle ¿Quieres saber más? Continúa leyendo….

 

Contenido

Materiales residuales

Como seguramente recordarán, los suelos son el resultado de diferentes procesos mecánicos y químicos que se producen en las rocas. Dichos procesos pueden ocurrir a nivel superficial (como los efectos gravitacionales, el flujo superficial, las acciones del hielo y el viento, la actividad volcánica, y la acción de organismos, o una combinación de todos ellos), o a nivel sub-superficial (como la acción del agua subterránea, o de los procesos tectónicos y plutónicos). El efecto de estos procesos es la meteorización de la roca madre, que, en palabras simples, es la desintegración de la misma.

Figura 1 El proceso de meteorización (Fuente: modificado de Oggisioggino`s Blog. Disponible en https://oggisioggino.files.wordpress.com/2014/05/meteorizacion.jpg)

¿Y qué son, entonces, los suelos residuales? Básicamente, podemos decir que los suelos residuales son aquellos formados como resultado de la meteorización in situ de la roca. Es decir, que no son transportados, sino que se mantienen en el sitio donde ocurrió la meteorización de la roca.

 

Un aspecto importante que vale la pena mencionar, es que los suelos residuales se encuentran mayormente en regiones de altas temperaturas y humedad, típicamente con climas tropicales, donde los procesos de meteorización ocurren rápidamente, incluso en términos geológicos. Este hecho, como veremos más adelante, es fundamental.

Perfil de meteorización en suelos residuales

A diferencia de los suelos transportados (los cuales presentan capas relativamente homogéneas con propiedades definidas), en los suelos residuales existe un perfil continuo de meteorización, a través del cual las características de los materiales varían de suelo a roca dura. Es decir, que existe una secuencia de materiales cuyo grado de meteorización disminuye con la profundidad, tal como podemos observar en la Figura 2.

Figura 2 Perfil de meteorización. H1: suelo residual; H2: rosa completamente meteorizada; H3: roca altamente meteorizada; H4: roca moderadamente meteorizada; H5: roca ligeramente meteorizada; H6: roca fresca (Fuente: modificado de Gutiérrez et al, 2017).

Las características del perfil de meteorización dependen de un gran número de factores, entre los cuales cabe mencionar el tipo de roca, las estructuras geológicas que ésta posee, las condiciones del agua subterránea y la topografía.

 

Sin embargo, el rasgo más importante, como se mencionó anteriormente, es que la velocidad de meteorización es muy superior a la velocidad de los procesos erosivos. Este es el rasgo que permite que, efectivamente, el material permanezca in situ. Si se erosionara a mayor velocidad, el material sería transportado por algún agente (típicamente el agua o el viento), y por ende formaría algún suelo transportado o sedimentario en algún otro lugar, diferente al lugar donde se encuentra la formación rocosa original.

¿Suelos lateríticos o saprolito?

Es muy común en la práctica escuchar los términos “suelos lateríticos” y “saprolito”. Lo que no es común es que realmente se comprenda la diferencia entre ellos, al menos para una gran mayoría de estudiantes y profesionales ligados a la Ingeniería Geotécnica. Así que vamos a aprovechar la oportunidad para aclarar el asunto.

 

Los suelos lateríticos son aquellos materiales que han sido fuertemente afectados por filtraciones, y sometidos a una severa meteorización química. Usualmente tienen colores rojos, marrones y amarillos. Debido a la acción de las lluvias, normalmente los constituyentes más solubles del suelo (como kaolinita y sílice), son lavados, y dejan en la superficie un material rico en hierro y aluminio. Estos suelos frecuentemente son encontrados en la zona más superficial, y se caracterizan porque perdieron la estructura original de la roca madre y presentan una composición mineral diferente a la de la roca original.

 

Por otro lado, el saprolito está conformado por materiales que presentan un menor grado de meteorización, y por lo tanto mantienen en su estructura algunos rasgos de la roca madre. A pesar de que su textura sea la de un suelo, su comportamiento está altamente influido por la presencia de discontinuidades. Este tipo de suelos usualmente se encuentra por debajo de los suelos lateríticos.

 

La distinción entre ambos materiales no es sencilla en campo, aunque el principal rasgo que es necesario considerar durante la evaluación geológica de un talud en materiales residuales, es que los suelos lateríticos se encuentran siempre por encima del saprolito.

 

¿Y por qué es tan importante distinguirlos? Por la sencilla razón de que la gran mayoría de las mediciones realizadas en deslizamientos activos, han demostrado que las superficies de falla se localizan usualmente en el saprolito. Pero este es un tema que trataremos en el próximo post.

Referencias

  • Amundaray, J. (1985) “Landslides and stability in residual soils in tropical climates”. Document CE 695 E. Colorado State University. Fort Collins, USA.
  • Sancio, R. (1995) “Elementos de Hidrología e Hidrogeología”. I Curso Panamericano de Movimientos de Masas. Barquisimeto, Venezuela.

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